Tomar siesta beneficia la memoria emocional de los niños

Investigadores neurocientíficos de la Universidad de Massachusetts Amherst en los Estados Unidos, han demostrado que combinar en un mismo día la siesta con el sueño nocturno, beneficia la memoria emocional en las primeras etapas de la niñez.

Rebecca Spencer, autora principal del estudio, señala que de forma individual la siesta y el sueño no son suficientes para inducir cambios en la memoria emocional, en combinación se beneficia la consolidación de recuerdos en los niños pequeños.

Por su parte, estudios anteriores con adultos indican que el procesamiento de emociones y la memoria emocional se mejoran con el sueño, evidenciando que las siestas también pueden mejorar la regulación emocional y este tipo de memoria en los niños pequeños.

En este caso, los investigadores se dedicaron a estudiar si realmente las siestas contribuyen a la consolidación de la memoria para los recuerdos con carácter emocional, siendo un contenido bueno o malo, específicamente en esa primera etapa de la infancia. Se encargaron de observar los efectos significativos en la memoria emocional de niños de 3 a 5 años de edad, a los que le dieron una serie de imágenes que tenían caras con descripciones de palabras bonitas y malas, pero en realidad no se pudieron observar efectos significativos. La precisión de la memoria tampoco difirió cuando se probó luego de una siesta en comparación con un intervalo de vigilia.

Aunque, cuando se volvió a probar la memoria después de dormir durante la noche, la precisión de la memoria fue mayor, durmiendo el niño la siesta el día anterior; por lo que una mayor actividad del sueño de ondas lentas en la siesta se asocia con mayor disminución de la memoria durante el sueño.

Los investigadores concluyen, que “este estudio demuestra que la siesta es beneficiosa para el procesamiento de la memoria. Dada la importancia del aprendizaje socio emocional en preescolares, un promedio de 70 minutos de siesta puede ayudar a los objetivos curriculares de la educación infantil. Por lo tanto, la siesta debe seguir siendo una parte importante del programa preescolar diario y debe garantizarse el tiempo suficiente para dormir”.

Esther R.

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