Nuevas técnicas estimulan el aprendizaje

Últimas investigaciones sobre el cerebro han determinado nuevos métodos para mejorar la lectura, la estructura, la aritmética y las destrezas sociales. Por lo tanto, la neurociencia ha comenzado a averiguar sobre mecanismos más básicos que operan en el cerebro en el momento que se adquieren nuevos conocimientos.

Dichos estudios pueden derivar en métodos diferentes para que bebés o niños pequeños mejoren su capacidad de aprendizaje antes de ingresar a la escuela. Estas nuevas técnicas también pueden emplearse para mejorar las condiciones de diversas discapacidades.

Entre estas nuevas técnicas se encuentra la neurodidáctica siendo una disciplina incipiente, teniendo que manejarse con cautela con las promesas de otros métodos de entrenamiento cerebral.

Un estudio denominado “instante eureka”, manejado por una antigua enfermera, se centra en estudiar la transición brusca en la actividad eléctrica del cerebro que indica que acaba de percatarse de algo.

Se realizó una evaluación con niños donde se les presentó diferentes tonos de frecuencia y duración a fin de registrar las variaciones en las señales cerebrales cuando la frecuencia es distinta. En este caso, el electroencefalograma exhibe un valle como respuesta al cambio, lo que determina que el cerebro ha registrado algo nuevo. Una demora en el tiempo de reacción con respecto a una variación de tono es señal de que el cerebro no ha sido capaz de detectarlo con suficiente rapidez.. por lo cual, se ha demostrado que una respuesta cerebral perezosa a los seis meses de edad puede predecir dificultad en el habla entre los tres y los cinco años.

En este sentido, si las diferencias persisten durante los primeros del niño, pueden apuntar a problemas en el desarrollo de los procesos cerebrales que ocurre durante la percepción de las unidades básicas del habla. Para un niño de uno o dos años de edad no alcanza a oír o logra procesar con rapidez algunos componentes en el discurso, puede rezagarse en la “elocución mental” de sílabas o letras, teniendo más adelante dificultades para leer con fluidez.

Este hallazgo confirma otras investigaciones previas donde aquellos niños con dificultades tempranas para procesar sonidos, alcanzaban peores resultados en los test de lenguaje.

Esther R.

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