¿Cuece el móvil el cerebro de tus hijos?

Actuales estudios revelan que los jóvenes enganchados al teléfono móvil están condenados mental y socialmente, abriendo paso a la depresión, la ansiedad y al aislamiento. Aunque todavía no se ha confirmado la causa de estas correlaciones, por ello, muchos investigadores no conocen con exactitud cómo afectará al comportamiento y al desarrollo cerebral.

Los jóvenes de hoy en día usan la internet a diario a través de sus teléfonos móviles, así lo demuestra un informe del Pew Research Center, donde el 92% de los adolescentes de los Estados Unidos (con edades comprendidas entre los 13 y los 17 años) declaran usar Internet a diario, y el 24% de ellos confiesa hacerlo casi a todas horas. Solo el 12% afirma conectarse una sola vez al día.

Algunos de los efectos problemáticos del uso del móvil generan otros factores, mientras que a las redes sociales se les ha acusado de ser culpables de los problemas mentales que afectan a los adolescentes.

Sin embargo, la gran preocupación no solo radica en el uso que los adolescentes están dando al móvil, sino en la “ansiedad tecnológica” y la nomofobia (sentimientos negativos por no tener el teléfono), que los distraen de otras tareas. Las investigaciones demuestran que la multitarea lleva a un peor rendimiento en todos los quehaceres o responsabilidades.

Por su parte, los adultos tampoco parecen escapar a ello, esto se ha demostrado a través de un estudio británico que logró constatar que la mera presencia de un teléfono móvil sobre la mesa, en la que dos personas mantenían una conversación sobre un tema trascendente, lograba deteriorar la conversación el diálogo.

Los adolescentes que se concentran o se aferran al móvil se les cataloga de solitarios, carentes de empatía e incapaces de establecer cualquier tipo de relación, bien sea de amistad o amorosa.

Además, las modernas pantallas planas emiten más luz azul, que suprime la melatonina, una hormona segregada por la glándula pineal durante la noche o en la oscuridad y que regula nuestro reloj interno. El intercambio de mensajes o comentarios con los amigos en las redes sociales excita a los adolescentes y dificulta la conciliación del sueño. Y no es fácil apagar el móvil cuando este ofrece incontables opciones de entretenimiento.

Esther R.

 

 

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