Los videojuegos pueden ayudar a diagnosticar enfermedades de la vejez

Un estudio de la Universidad de Coimbra, en Portugal, logró evaluar la utilidad de los videojuegos para detectar un posible déficit cognitivo, pudiendo llegar a ser utilizados como medio auxiliar de diagnóstico de dichas patologías. En una población tendente al envejecimiento, la prevención de las consecuentes enfermedades asociadas se convierte en una valiosa herramienta para luchar contra ellas.

En este caso, los “serious games”, aquellos juegos aplicados a otro propósito más allá del entretenimiento, fueron evaluados por un equipo de especialistas de las facultades de Ciencia y Tecnología y de Medicina, determinando que son un instrumento útil para la evaluación cognitiva y la estimulación de las personas de edad avanzada.

Dos grupos de personas mayores probaron los juegos, arrojando la experiencia centenar de indicadores que permitieron estudiar los niveles de rendimiento a lo largo del juego, aplicando a su vez, el modelo que se utiliza en el contexto clínico para la detección de déficit cognitivo.

Licinio Roque, docente e investigador de la Facultad de Ciencias y Tecnología de la Universidad de Coimbra, indica que los revelaron que “una correlación directa entre el rendimiento obtenido en los juegos y el resultado en la prueba de MoCa; los jugadores que obtuvieron el mejor desempeño en el modelo fueron aquellos que lograron completar los niveles de los juegos”.

La realidad es que los juegos pueden llegar a ser una forma más atractiva y menos estresante, para ser utilizados como indicadores para las pruebas cognitivas. Con el uso de los juegos, la persona, por ejemplo, puede estar en la comodidad de su hogar y ser acompañada de forma remota por un médico, a fin de monitorizar la función cognitiva de los pacientes de una forma cómoda.

Por su parte, del Sarre y docente de la Facultad de Medicina de Alicante, Joaquín Cerezo, destaca que esta nueva herramienta o enfoque, puede ser útil para caracterizar la función cognitiva y comprobar si el rendimiento del paciente.

Esther R.

 

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